Entrevista a Fernando Llanos
Fernando, cuéntanos sobre tu formación artística, ¿qué fue lo que te movió para tomar la decisión de estudiar artes plásticas?
Pues la verdad desde que me acuerdo quería ser pintor, era una consecuencia de algo que no recuerdo dónde empezó en mi memoria, y que de hecho Juan Acha muy bien explica en alguno de sus libros, no recuerdo cuál, (creo que es el único teórico que ha tenido este país, aunque ni siquiera era mexicano) y él hablaba de por qué se dedicaba la gente al arte, y su investigación decía que era realmente el resultado de una incapacidad comunicativa y que decidía resolverlo con una manera paralela de creación. Yo supongo que fui un niño bastante introvertido y eso te obliga a buscar otras maneras para comunicarte con los demás. Por eso yo creo que me dediqué a rayar, a pintar y cosas así, y después cuando me dijeron que qué quería ser de grande, decía que pintor.
Yo dibujo desde que me acuerdo, hasta la fecha lo hago diario, me encanta, y son cosas que uno va agarrando de la vida, en términos creativos, como aplicaciones; por eso aprendí a dibujar, luego a pintar, luego me metí a hacer cosas con objetos, escultura, aprendí muchas manualidades en San Carlos, estudié en Italia Arte Gráfica. Quería ser un pintor como yo lo entendía en ese Michoacán, Morelia de mediados de los 90’s y conocer el arte contemporáneo fue lo que me hizo conocer el video-arte, y que a mi me encantó porque tengo una formación –como muchos de mi generación- de infinitas horas frente a la televisión, me gustó mucho porque podía juntar esos dos intereses, la música que es sonora, y la parte visual. Básicamente por eso me dediqué a lo que me dedico.
¿Por qué te interesó tanto el video arte?
Ya no uso la palabra “video-arte”, siento que se hereda…nadie dice “music-arte” ni “guitarr-arte”, ¿no? Son medios, entonces, creo que prefiero decirle arte en video. Yo llegué a él por La Esmeralda, por conocer que ahí había una “cosa” que se llama video-arte, nosotros fuimos la primera generación del Centro Nacional de las Artes que tuvimos clases de video porque juntamos firmas para que fuera Sarah Minter a enseñarnos, entonces el primer semestre juntamos firmas y para el tercero tuvimos Video como materia optativa, y ya con eso me titulé, me encantó, me clavé muchísimo, pero el video para mi es como el dibujo, es algo ya tan trabajado que nunca dejas de hacerlo. Le he rascado de muchas maneras a tratar de entender formalmente cómo se consiguen muchas cosas interactivas, en-línea, cómo cambia la narrativa, y de eso hice mi tesis, “Video en línea, nuevos espacios, nueva narrativa,” el punto es que es algo que tengo muy adentro. Me gusta ese medio, lo trabajo muchísimo todavía, entonces yo creo que mi producción como artista se basa sobre todo en dibujo y en video.
Para finalizar, cuéntanos un poco sobre Matria, el largometraje en el que estás trabajando actualmente.
No es un documental tradicional, es un largometraje porque es de larga duración en metrajes, la idea sí es terminar en salas con copias en cine, entonces sí va a ser un largometraje, literalmente. Está pensado filmar algunas cosas en 16 mm pero no va a ser para cambiar el tono o el sabor sino que realmente nos interesa la economía de lo digital. “Trata sobre casi cien años de historia de México, y el pretexto para hablar de ellas es mi abuelo, Antolín Jiménez Gamas…” Las intenciones de Matria son romper con los clichés que han caracterizado al mexicano a través del estudio de la historia mexicana, y así mismo tratar el tema de los tabúes que han prevalecido en la sociedad por décadas y décadas. Matria, sobre todo, busca unificar al mexicano y recordarle por qué ama a su país, a pesar de que en el presente vive una realidad manchada de sangre.
