Entrevista a Carla Herrera Prats sobre SOMA Summer
Carla Herrera Prats artista mexicana, directora de SOMA Summer, comparte en entrevista la estructura, las formas de trabajo y las vertientes de este programa que únicamente sucede durante el verano desde hace tres años.
Carla, cuéntanos un poquito, ¿cómo nace la idea de SOMA Summer?
Empezamos el proyecto desde que se inició SOMA, queríamos desarrollar un proyecto que invitara a una audiencia distinta a la que el Programa Regular está orientado. El planteamiento era hacer algo que funcionara por un periodo mucho más corto y que estuviera enfocado a una audiencia internacional.
El modelo con el que trabajamos parte de la experiencia que he obtenido de las cátedras que he impartido. Actualmente enseño en The School of the Museum of Fine Arts, Boston, en donde dirijo el programa de graduados, antes di clases en Harvard, Cooper Union y CalArts. Pensamos en un propuesta que pudiera ser competitiva con las maestrías que se ofrecen en Estados Unidos y Europa y uno de los modelos que para mí es fundamental es el del Whitney Independent Study Program en Nueva York. Es un programa en donde los estudiantes se reúnen sólo dos veces a la semana. Uno para hacer una crítica muy meticulosa a ciertas lecturas sobre la tradición marxista estadounidense y el otro para revisar la presentación de los proyectos de artistas, críticos y teóricos que ese sienten afines a este programa. Esos mismos artistas usualmente daban revisiones de portafolio. Para mí, como estudiante, esta fórmula fue muy útil pues se trataba de una conversación muy específica y centrada, a diferencia de cuando estudias a nivel de maestría, en dónde por lo general se ofrece una currícula más amplia y los estudiantes escogen su propio camino dentro de esta oferta. Por lo tanto, queríamos desarrollar un proyecto que fuera específico, enfocado a una serie de problemáticas. Busqué plantear un programa donde los estudiantes pudieran aprender de manera más concisa y entonces por eso decidimos que en cada SOMA Summer trabajaríamos con un tema distinto.
¿Cuál es el tema de este año?
El trabajo. La idea de trabajo; un tema complicado para los artistas a quienes nos cuesta mucho trabajo distinguir los tiempos de placer, de descanso y de trabajo. La definición del trabajo ha cambiado mucho en los últimos cuarenta años ¿Qué significa ser un trabajador después de la industrialización, en un momento post-fordista? ¿Qué significa ahora cuando está por pasar o no pasar la propuesta laboral en México en donde se habla de flexibilización? Se consideran nuevas formas de contratos, y los artistas jugamos un papel muy crucial con respecto a cómo nos relacionamos con otros trabajadores. Por ejemplo, ¿cómo participamos en la explotación de otros trabajadores que nos asisten en la producción de nuestros proyectos?, ¿qué tipo de contratos establecemos con las instituciones con las que trabajamos?, ¿cómo nos comparamos con respecto a otros trabajadores? Pues nosotros como artistas trabajamos de manera voluntaria, lo cual por supuesto no quiere decir que nuestra labor no deba ser remunerada, pero siempre hay una especie de autonomía en relación a nuestra producción. Creo que el máximo control que tiene el artista es poder decidir, por lo menos, la cantidad y frecuencia con la produce ¿cuántas fotos quiero hacer, cada cuándo?
Esta forma de autonomía, que viene de la mano de un estado de precariedad, parecería que se ha convertido en un modelo, por ejemplo, en la flexibilización del trabajo. Creo que ahora más y más se pide a los trabajadores que se relacionan con lo que hacen como si fuera su propio proyecto; es decir, involucrando no sólo su tiempo y capacidad pero hasta su propio deseo. Y esto se vuelve un poco complicado, porque en el momento que alguien se compra la idea de que su trabajo es su propio proyecto, toda su identidad se empieza a establecer en relación al trabajo, entonces cada vez hay menos separación entre el tiempo libre y tu tiempo de trabajo y cada vez es menos posible encontrar satisfacción fuera de los ámbitos laborales. Como sociedad, en el mundo entero, trabajamos más que nunca y no de manera forzada.
¿En qué otros se han enfocado en las emisiones pasadas?
El primer año fue un año de experimento, por lo que no teníamos un tema específico. El año pasado trabajamos sobre la idea de apropiación, y lo que significa trabajar con readymades y sus implicaciones legales. Normalmente tardamos un semestre en hacer la programación, para lanzar la convocatoria en diciembre y recibir las solicitudes durante enero y marzo y poder decidir quién viene en abril, para que la gente pueda organizarse para su estancia aquí.
¿Cuántos artistas hay en SOMA Summer ahora?
Son treinta y dos participantes… Una tercera parte viene de Estados Unidos, muchos de ellos tienes una conexión con México. Muchos son hijos de inmigrantes a Estados Unidos; no todos hablan español, pero el programa parece servirles como una plataforma para reencontrase con este país. Hay otra tercera parte de mexicanos, muchos de ellos cursan el Programa Regular (participantes a quienes otorgamos una beca completa para asistir al programa) y este año hay una tercera parte de artistas que vienen de diferentes países. Hay dos australianos, una colombiana, tres coreanas, dos canadienses, un danés y una sueca.
¿Cómo funciona la estructura? ¿Quiénes imparten los seminarios, críticas y revisiones?
Muy a propósito del nombre de SOMA, que tiene que ver con lo psicosomático, el programa dura seis semanas. Porque yo estaba leyendo que normalmente cuando estás en desintoxicación o buscas dejar de fumar o cambiar la dieta, el tiempo requerido para modificar los hábitos es al menos seis semanas. No un mes. Los ciclos para que tus células se regeneren dura este lapso, por lo que pensamos que sería una buena idea hacerlo de esta longitud, ya que queríamos que los participantes tuvieran cuatro semanas de producción efectiva, más las semanas de introducción y la de despedida. En la primera se hace una revisión y crítica grupal del trabajo individual y en la última semana se prepara un Estudio Abierto. Durante las cuatro semanas intermedias hay cuatro diferentes seminarios, estructurados de lunes a miércoles tres horas cada día.
Los seminarios son impartidos por diferentes personas. Tratamos de invitar a gente que es profesional dentro del tema que seleccionamos, y tratamos de hacer una combinación para mostrar diferentes formas de pedagogía. Incluimos artistas, críticos, historiadores de arte para ofrecer una variedad. Los jueves nos concentramos en hacer revisiones individuales del trabajo de cada participante. Éstas se llevan a cabo por un grupo de artistas y críticos que en su mayoría viven en el DF. Finalmente, los viernes coordinamos una serie de visitas a museos y espacios culturales de la ciudad.
Además del programa, ¿qué más abarca SOMA Summer?
Soma Summer está a caballo con los miércoles de SOMA, entonces buscamos que los ponentes también puedan dar conferencias en el programa abierto, lo cual es increíble, porque de otra forma, esta gente no vendría normalmente a México.
Y además los jueves visitamoslos estudios de artistas, para que conozcan cómo es que estos trabajan en este país.
Pero la verdad es que mantenemos una estructura flexible y aunque sabemos lo que queremos del programa, seguimos experimentado.
¿A quiénes han visitado en sus estudios?
A Silvia Gruner, Mario García Torres, Marcela Armas, Abraham Cruzvillegas y Yoshua Okón.
Y aunque siempre incluimos diferentes artistas dependiendo del eje temático, nos gusta también mantener cierta continuidad y hay con quienes nos sentimos más a gusto trabajando. Por ejemplo, es el segundo año que visitamos el taller de Marcela.
Y finalmente, sobre el Estudio Abierto, ¿estará disponible para todo el público?
Sí, a todos quienes quieran venir, el próximo miércoles 8 de agosto de 6 a 9 PM y va a haber una subasta del trabajo de los participantes para financiar una beca para el próximo año.
