Roger Muñoz | El poder del caqui

26 / Sept / 18 - 08 / Oct / 18

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Soy caqui; el color de la caca, el polvo, la arena, lo neutro, el color del deterioro. Soy por excelencia el color de los cautivos. El color de cualidades insípidas. El color que nadie piensa y el que mejor combina. Mis orígenes… —Mierda, que difícil es hablar de mis orígenes, pues no tienen buenas intenciones; pero quizá no te has dado cuenta porque he aprendido a no llamar la atención, porque aunque lo dudes, mis cualidades van a más allá de lo que te imaginas, pero debo aceptar que la mejor de todas es que soy un color que pasa inadvertido, quizá por esa razón soy el recurso predilecto de tantas y tantas personas en todo el mundo. Pero no me subestimes, soy tanto o peor de lo que te imaginas. Y por si no lo habías notado aún, yo soy, el que te mantiene sometido a mis convicciones, ¿no me crees?. Hace falta decir que soy el color hueste sinónimo de la autoridad y de la administración genuinamente disciplinaria; militares de alto rango, y otros no tanto, me han utilizado para derramar sangre en nombre de lo “justo”, incluso el villano más reconocido de la historia me porto con orgullo y como un emblema de superioridad sobre los incrédulos, y otros muchos, sin nombre, me han utilizado para recibir insignias por su valor heroico por saciar mis deseos de poder y ambición.

He tenido diversos momentos de gloria, pero uno de los que me hace sentir disoluto es definitivamente poder aniquilar lo salvaje. Soy yo, el color que extermino vidas silvestres por dinero y el que mantiene en cautiverio tus perversiones. Me has tomado por ingenuo, muchas veces quizá, pero mi más grande logro ha sido adherirme a tu rutina diaria para designar tu destino y ponerte tu traje de intendencia, tu traje de prisionero, tu vestimenta formal para presentarte a una reunión con tus jefes, tu vestimenta casual para ocasiones especiales y tu traje camuflado para que nunca estés por encima de mí. Tan astuto he sido que hoy me regocijo entre tu miserable y mezquina complacencia. Soy el color de tus desechos que hoy luces orgulloso y arrogante entre tus pantalones y tu bolso de mano. Soy, la piel del topo que te abrigara en tu lecho de muerte.

 

SOMA

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