SOMA

Soy pagana, así que estudié letras clásicas (la a, por ejemplo, jamás pasará de moda), pero noté que la producción literaria en lenguas muertas no es ya tan fecunda como solía, así que me dediqué a traducir del portugués, pues al parecer hasta entonces los traductores no se habían dado cuenta de que era otra lengua: tomábanlo por algún tipo de poesía experimental y oscura, de esa que se usa ahora. En ésas andaba cuando me capturó una nave de sanguinarios piratas que me forzó a remar en su galera por un mendrugo de pan y una hora de reposo al día. Tan arduamente remé que los piratas me eligieron capitana, lo cual en nada alteró la naturaleza de mi labor, salvo por una extraña sensación de perplejidad. Entonces, para mi desdicha, descubrí que la galera era en realidad una Institución Cultural, lo cual en nada alteró la naturaleza de mi labor, salvo por una extraña sensación de perplejidad.

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